Todavía sigo sin comprender miles de cosas... Y la cabeza me da vueltas en espiral, y Las glándulas lagrimales de mis ojos se excitan terminando dándose a la vida de gotas saladas que se deslizan por mis mejillas. Tal vez hay demasiada luz esta noche. Tal vez hoy mi vida es un claoscuro. Claro, por la luz que irradian las verdades, intensas como la de un ciego que ve un haz de luz; y oscuro, porque esas mismas certezas no son las que más felices me hacen, y la verdad retuerce mi corazón, me hace sentir estúpida, impotente, desarraigada, sensible por demás, triste, melancólica, nostálgica, casi inerte.
De vez en cuando viene algún método de supuesto olvido momentáneo, que dura dos horas y después no trae más de lo anterior. Y a veces llego a creer que el tiempo cura las heridas. Pero he llegado a la conclusión que las verdaderas heridas no las cura el temporal, tal vez se van gastando o se superponen otras más fuertes...
Aunque suene a alguna patología psicológica del tipo paranoica, neurótica, vuelvo a repetir que ninguna verdad es irrefutable, y lo que escribo tal vez no sea más que parte del estado momentáneo, y es definitivamente la manera que tengo de ver las cosas en este momento.