Sábado 3 de noviembre y son las 2 y veinte de la madrugada. Hace exactamente 20 minutos me hablaste. Mi físico no ha salido de la casa, y mi voz no te ha hablado, para no verte, para ni siquiera escucharte, pero me llamaste. Primero a las 10 de la noche, y como no te das por vencido, lo volviste a hacer a las 2 de la mañana. Me lamaste como lo hacés cada fin de semana hace un mes y medio y hace más tiempo también. Pero hace un mes y medio que lo hacés desde otra perspectiva, y con otra motivación u objetivo. O hace más? En fin.. Para el caso siempre da lo mismo.
Hace unas semanas te pedía que no te vayas, que hagas lo que sabés hacer para quedarte, y me hiciste caso. Siempre me hacés caso. Lograr darle esa metarmofosis a las cosas, para que resulten siendo lo que yo quise que sean. Sabés que amo que sea así. Sabés que me gusta que me tengas en tus manos, que decidas pero Casi siempre. Y hoy por alguna razón, no quise que vos eligieras, aunque mucho no existiera el hecho de tu elección, más bien, no quise que suceda lo premeditado. Lo que sabemos que va a suceder cuando nos encontramos con el sol apagado, y más de una copa "vaciada". Sí. "Vaciada". Porque no estaba vacía desde un principio. Nosotros la vaciamos. Viene del verbo "vaciar", proveniente del adjetivo vacío (Qué extraña la relación que poséen mis neuronas y su ácido ribonucléico para derivar en temas que nada que ver).
O sea, cuando es día de fiesta, esa cosa de esperar a que se haga fin de semana para que nos veamos, para que llegue el momento en que vaciamos esas copas y nos encontramos en un beso, que derivan en miles de besos improvisados del más exquisito sabor, y nos vamos lejos del mundo, y aunque pierdo imagen a tu lado mi vida, no quiero más que vivir en ese momento que parece casi eterno, y mirarnos como dos espejos que se reflejan que ven lo mismo, jugar al cíclope, mordernos la boca hasta que sangren los labios y tal vez decirnos todo eso que nunca más se repitirá, esas palabras que se esfuman y se van cuando vos te bajás en la parada que te toca, y yo me quedo dormida y se me olvida bajar.
No llego a discernir si es una mentira o una pésima realidad la que vivimos. O un conformismo mediocre que al despertarnos nos muestra roto el engaño de la noche, y la cruda luz del alba que indica una huída.
Pero si aquello lo sentimos tan cierto, Tan verdadero... En aquél momento, y en aquél lugar hay que decir. Las verdades no son más que temporales y espaciales, relativas al fin...
Es que no tenemos valor? No es para nosotros el amor de los que caminan por los parques y toman un helado?
Es justo el momento mi vida para decidir si ésto es una verdad netamente cobarde y temorosa, o un simple haz de luz que se desvaneció hace millones de años luz atrás.
Sí. Hoy te dije que no. Me pediste que vaya que no, y te hablé de excusas que creíste, gracias a tu seguridad para conmigo. Te dije que no tenía ganas, que estaba feo afuera. Pero también fue por la seguridad de que mañana me vas a llamar de nuevo. No recuerdo si lo dijiste, pero me vas a llamar de nuevo, lo sé.
Y entonces veré si en las condiciones adecuadas, tengo la suficiente convicción para decirle no a ese beso perfecto y por ende único, o si me sumerjo en ese momento olvidando que mañana no será hoy y para entonces estarás atrapado en una satisfacción que no cesará hasta el fin de semana que viene, y yo seguiré con una nube en el corazón hasta ese entonces, reprochándome besos de día perdidos por no haber gritado un: "te necesito".
♪ Y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido...



Fernando dijo
Que bien escribes¡¡
Ten muy buen dia
3 Noviembre 2007 | 09:15 AM